“La empresa es una red de compromisos, originados en el compromiso con el cliente. La gestión no consiste en mover cosas y gente, sino en manejar redes de compromisos. Las empresas fracasan cuando no hacen esto de manera adecuada. Un Concorde que sale atrasado no vale nada”.
Fernando Flores
CARLOS FERNANDO FLORES LABRA
Ingeniero Civil Industrial, Doctor en Filosofía del Lenguaje, Político, Empresario y Emprendedor. Senador de la República de Chile, representa a la Región de Tarapacá por el período 2002- 2010. Miembro de la Comisión de Economía y de la Comisión Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación. Director de la Fundación País Digital, Fundador de la Fundación Mercator. Fundador y Presidente del Colegio Altamira.
Hombre multifacético, es reconocido como uno de los pensadores más importantes de la actualidad en el ámbito de la gestión y de la acción emprendedora.
Nació en Talca, el 9 de Enero de 1943. Casado con Gloria Letelier Rojas. Sus hijos: Pablo Andrés, Rodrigo Fernando, Gloria Patricia, Paula Javiera, María Fernanda y Nicolás viven y trabajan entre California y Londres. Familia que, al igual que Fernando, se compone de miembros multifacéticos, entre ellos hay una esposa que se desempeña en el área lingüístico-emprendedora, hijos que son filósofos, empresarios, expertos en marketing, abogados, cientistas políticos.
Estudió en el Liceo Blanco Encalada, de Talca, y en la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Santiago, donde se tituló de Ingeniero Civil de Industrias, en 1968.
Ha recibido la distinción Doctor Honoris Causa de la Universidad de Tarapacá y de la Universidad de Santiago de Chile.
En 1970 fue nombrado Director técnico General de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), simultáneamente fue Director del Banco Interamericano y Presidente del Instituto Tecnológico de Chile.
Durante el gobierno del Presidente Salvador Allende sirvió tres cargos ministeriales: Ministro de Economía, Ministro de Hacienda y Secretario General de la Presidencia. En esos años dio inicio al proyecto nacional llamado Cybersyn, destinado a aplicar la cibernética a la gestión de las redes industriales chilenas, uno de los primeros intentos de usar las comunicaciones computacionales en la gestión a gran escala.
Mientras aún servía al gobierno, comenzó a madurar algunas ideas que, posteriormente, serían la génesis de su trabajo de tesis doctoral, de múltiples innovaciones en el diseño de software, y de las diversas empresas que fundaría con el tiempo, entre ellas, Business Design Associates (BDA).
Luego del Golpe Militar de 1973, fue durante tres años prisionero político en diversos campos de concentración. En esos años de detención, derivó sus reflexiones hacia las comunicaciones y la teoría lingüística. En 1976, al negociar Amnesty International su liberación, sus reflexiones estaban a un paso de ciertas aplicaciones prácticas.
Establecido con su familia en Palo Alto, California, se convirtió en investigador del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Stanford. En un trabajo conjunto con Terry Winograd, un experto en Inteligencia Artificial y profesor de Ciencias de la Computación, escribió Understanding Computers and Cognition: a New Foundation for Design, reconocido como un texto de gran relevancia en el campo del diseño organizacional. Juntos fundaron Action Technologies, Inc., empresa aplicada al desarrollo de software, considerada como una de las pioneras en tecnología de circuitos y flujos de trabajo y producción, creando productos para la gestión de las comunicaciones en las redes digitales, igualmente elogiados por usuarios, analistas empresariales y por las publicaciones de negocios. Eran estos El Coordinador, software instrumental, diseñado como un sistema de apoyo y aumento de la productividad de los grupos de trabajo, y comercializado luego para su uso en computadores personales y, posteriormente, incorporado a los sistemas operativos de las redes de Novell; y el Sistema de Acción para los circuitos productivos. El flujo o circuito de trabajo basado en la coordinación tiene como fundamento la teoría de la comunicación y de la coordinación desarrollada por Fernando Flores y Terry Winograd a fines de los años ’70.
En 1977, Fernando Flores se aboca a un doctorado interdisciplinario en la Universidad de Berkeley, California, bajo la guía de pensadores e investigadores de fama internacional como John Searle (filosofía del lenguaje), Stuart Dreyfus (investigación operacional), Hubert Dreyfus (filosofía continental) y Ann Markussen (gestión empresarial). Dos años más tarde, su disertación, “Comunicación y Gestión en la Oficina del Futuro”, se convirtió en el fundamento de su posterior trabajo, cuyo pensamiento nuclear lo constituye la teoría del lenguaje como acción social, que difiere radicalmente de la habitual comprensión de lo que ocurre en las organizaciones.
Habiéndose probada exitosa en una serie de casos de estudio, su teoría comenzó a emerger como la base de una nueva comprensión del trabajo. En 1979, Fernando Flores presentó una nueva comprensión de las comunicaciones y del rol de los computadores. Basándose en la Teoría de los Actos de Habla de J. L Austin, y en la Teoría de los Compromisos de J. Searle, Flores planteó que gran parte de la coordinación humana ocurre en lo que denominó “conversaciones para la acción”, a través de las solicitudes, de las promesas y del cumplimiento de los compromisos entre las personas, y sostuvo que la importancia de los computadores consiste en facilitar este trabajo de coordinación más que en el simple procesamiento de datos.
A fines de los años ’80, demostró que el ciclo básico de la coordinación reaparece en varios niveles de las organizaciones, y no sólo entre los individuos, y que la organización misma puede ser vista como una red de circuitos y de flujos de trabajo recurrentes. Esto se convirtió en la base de un sistema de gestión de flujos y circuitos producido y patentado por Action Technologies, que se ha probado como significativa en la mejora de la productividad y en la satisfacción de clientes y empleados de las empresas. A pesar de haber sido concebido originalmente para los contextos de negocios, el sistema se ha demostrado útil para mapear los procesos de coordinación humana en cualquier dominio.
Desempeñándose como consultor de empresa, han sido clientes suyos compañías de gran tamaño, y organizaciones de EE.UU., Canadá, México, Chile, Italia, Suecia, Francia y Suiza, entre otros.
Entre sus publicaciones destacan, hasta la fecha, y entre otras: Understanding Computers and Cognition, 1987, escrito con Terry Winograd, una reinterpretación de las redes computacionales y su conexión con la filosofía; “Inventando la Empresa del siglo XXI”; Construyendo Confianza en los Negocios, la Política, en las Relaciones y en la Vida, co-escrito con Robert C. Solomon; Abrir Nuevos Mundos: Acción Emprendedora, Acción Democrática y Cultivo de la Solidaridad, en conjunto con Charles Espinosa y Hubert Dreyfus.
4 Diciembre 2008 a las 03:40
No se llega a esas cosas de excelencia a través de la mera utilización de conocimientos o técnicas que luego se aplican, sino por la participación en una cultura de prácticas, que al final son “danzas” corporales, sociales y culturales.
La excelencia no es una condición o una aptitud innata; es una cultura, una práctica que se cultiva en un ciclo recurrente, que involucra eficiencia, aprendizaje y cambio.
En el fenómeno de la eficiencia se constituyen las tareas, la creación de equipos y la gestión de recursos.
Entonces, la excelencia no es sólo “competitividad”. El aprendizaje supone un juicio de acción efectiva donde aparecen las restricciones económicas y la evaluación en los tiempos. En algún punto del proceso, la excelencia está en el ciclo.
Pero, a pesar de estos grandes ejemplos, aún no comprendemos la excelencia de esta manera. Aparece más bien como un prerrequisito para hacer las cosas bien, una condición sustancial de las personas: “es capaz”, “es inteligente”, son juicios que presuponen esta ceguera.
Todavía pensamos la excelencia como una condición, o como un conocimiento. Pero el cultivo de la excelencia paga sólo si se conecta con un espacio real, con un dominio visible donde la oferta que somos se cumple y mejora permanentemente en la recurrencia del ciclo eficiencia-aprendizaje-cambio.
4 Diciembre 2008 a las 03:41
Nuestra opinión al respecto de lo que señala el Dr. Fernando Flores es que esta muy acertado en el aspecto de que para generar equipos de alto rendimiento se debe realizar un reclutamiento las personas mas capacitadas para lo que requiere la empresa y no contratar personas solo por el hecho de ser amigo de alguien y/o por tener la percepción de que son inteligentes ya que para llegar a obtener un equipo de alto rendimiento se deben presentar un personal que es eficiente en el pleno desarrollo de su trabajo.